Los 10 puntos que una madre debería saber sobre una madrastra
Parece que las madrastras siempre somos las malas del cuento, tanto si nos involucramos mucho con los peques que no son nuestros hijos (se nos acusa de que queremos hacerle sombra a la madre) como si no nos preocupamos “lo que deberíamos” (se nos acusa de aislar al niño).
Así que nuestro papel es complicadillo (por decirlo de
alguna manera) y acabamos siendo criticadas sin “comerlo no beberlo”.
Con un toque de ironía pero con la idea de que las madres
de los peques nos entiendan un poco más y así sean capaces de empatizar de
alguna manera con nuestra situación y acercar posiciones, aquí les dejo 10
puntos de reflexión sobre cómo nosotras (las madrastras) vivimos nuestro lado
en esto de la convivencia con los hijos de nuestra pareja:
1.Yo me enamoré de un hombre que tiene un hijo que es una
prioridad en su vida. Desde entonces, ese niño (que es tu hijo) también es una prioridad en la mía, no
puede ser de otra manera si quiero vivir feliz.
2. Yo no te elegí. No tuve una relación contigo ni un hijo contigo. Tú tampoco me elegiste a mí. Pero aquí estamos. Vive y deja vivir sería más que suficiente. Estamos “condenadas” a coexistir pero tú no eres parte de mi casa y en mi casa se hacen las cosas como mi marido y yo acordamos. Tu opinión sobre mi rutina diaria no se te ha pedido. Trata los temas importantes con el padre de tu hijo y no me instrumentalices para crear conflicto. Yo no lo hago contigo.
3. El concepto de familia es algo más amplio que la mera consanguineidad. Vivir con un niño (aunque sea parcialmente), oírle reír y llorar, curarle las heridas, ver la tele, ir al parque, abrazarse, cenar juntos, jugar al parchís, …eso hace familia. Cuando tu hijo está en mi casa, es parte de mi familia. Es uno más. Así de sencillo. Deberías sentirte feliz porque a pesar de que no está siempre físicamente con nosotros es parte igual en nuestro concepto de familia. Se le quiere, cuida y respeta con todo el amor del mundo. Eso debería hacerte feliz. Si no es así es que tu egoísmo puede más que tú.
4. Yo no hago nada para molestarte ni para hacerte de menos. Lo que hago con tu pequeño forma parte de la vida normal y no compite contigo. Ayudarle con las tareas del cole cuando lo pide, echarle una mano con la coleta, cocinar lasaña (me sale muy buena, lo reconozco) no lo hago por ti. Lo hago por el niño.
5. Cuando llamas por teléfono a veces, simplemente, no podemos coger el móvil en ese instante. Nosotros, como supongo que comprendes, también nos duchamos, hacemos pis, vamos al cine y a veces ponemos la música alta. Por favor, no envíes 50 whatsapps al segundo porque llamaste hace un minuto y quieres - ahora mismo- hablar con tu hijo. Te devolvemos la llamada en un ratito y ya está. Tranquila. No vivimos pegados al teléfono. Deberías comprenderlo bien porque hay veces que mi marido te llama durante varios días seguidos para hablar con su hijo y tú no le coges el teléfono. A lo mejor tenías diarrea y no podías contestar, no?
6. El aire que respiramos, el agua que bebemos, es el mismo que el tuyo. Por tanto, no tienes razones fundadas para argumentar que tu hijo se pone malo con nosotros porque no le cuidamos bien. Los niños, siento comunicarte esto, se resfrían a veces. Corren, sudan, no se quieren poner el abrigo. Pero no le provocamos el resfriado bañándole en agua fría o dejando que duerma en el jardín. Además, si el niño pasa 5 días contigo y 2 con el padre, ¿dónde es más probable que se haya resfriado? Seguramente en el cole.
7. Tu hijo tiene hermanos que son mis hijos. En otras palabras, tu hijo y mis hijos son hermanos (concretamente de padre). Sé que te cuesta entenderlo, pero son HERMANOS. No le des más vueltas ni busques nuevas definiciones, del tipo sólo son medio-hermanos, ve a la RAE y revisa el término (.m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre). Y así será para el resto de la vida. Menospreciar la relación de tu hijo con sus hermanos no dice nada bueno de ti. Tú misma tienes hermanos y sabes lo importante que es tener alguien en la vida que te acompañe siempre. Si no quieres fomentar la relación entre hermanos, al menos, no trates de destruirla.
8. Educar en igualdad es muy muy difícil. Te puedo asegurar que tratar por igual a todos los niños de mi casa, sean hijos biológicos o no, es una prioridad en nuestra familia. No sólo para mí si no para mis padres, hermanos, amigos y demás familia extensa. Si superas el esfuerzo y cariño que hay detrás de cada cosa que hago con y para tu hijo...
9. No me machaques por cada cosa que hago o no hago. Seguro que a ti alguna vez te ha vencido la pereza tras un día de trabajo y has hecho una simple pasta con tomate para cenar o le has permitido tomar chocolate un día de diario. Seguramente alguna vez te has olvidado de meter un par de calcetines blancos en la mochila de gimnasia (bueno, basado en la evidencia empírica, podría incluso decir que muchas veces) y nadie te ha acusado de mala madre, no? ¿Por qué lo haces tú con nosotros? No somos perfectos, pero tú tampoco. Si ser madre te hizo infalible me tienes que contar el secreto, porque yo también soy madre y me equivoco muchas veces.
10. Te agradezco todo el protagonismo que me das en tu vida, pero de verdad que no me hace falta. No hables de mí con las vecinas, las mamás del cole, no me pongas como causante de todo (ni malo ni bueno), ni me des tanta importancia. No lo merezco, en serio. Tan sólo vivo mi vida. Además, y sin ánimo de ofender, tú no eres tan importante para mí.
2. Yo no te elegí. No tuve una relación contigo ni un hijo contigo. Tú tampoco me elegiste a mí. Pero aquí estamos. Vive y deja vivir sería más que suficiente. Estamos “condenadas” a coexistir pero tú no eres parte de mi casa y en mi casa se hacen las cosas como mi marido y yo acordamos. Tu opinión sobre mi rutina diaria no se te ha pedido. Trata los temas importantes con el padre de tu hijo y no me instrumentalices para crear conflicto. Yo no lo hago contigo.
3. El concepto de familia es algo más amplio que la mera consanguineidad. Vivir con un niño (aunque sea parcialmente), oírle reír y llorar, curarle las heridas, ver la tele, ir al parque, abrazarse, cenar juntos, jugar al parchís, …eso hace familia. Cuando tu hijo está en mi casa, es parte de mi familia. Es uno más. Así de sencillo. Deberías sentirte feliz porque a pesar de que no está siempre físicamente con nosotros es parte igual en nuestro concepto de familia. Se le quiere, cuida y respeta con todo el amor del mundo. Eso debería hacerte feliz. Si no es así es que tu egoísmo puede más que tú.
4. Yo no hago nada para molestarte ni para hacerte de menos. Lo que hago con tu pequeño forma parte de la vida normal y no compite contigo. Ayudarle con las tareas del cole cuando lo pide, echarle una mano con la coleta, cocinar lasaña (me sale muy buena, lo reconozco) no lo hago por ti. Lo hago por el niño.
5. Cuando llamas por teléfono a veces, simplemente, no podemos coger el móvil en ese instante. Nosotros, como supongo que comprendes, también nos duchamos, hacemos pis, vamos al cine y a veces ponemos la música alta. Por favor, no envíes 50 whatsapps al segundo porque llamaste hace un minuto y quieres - ahora mismo- hablar con tu hijo. Te devolvemos la llamada en un ratito y ya está. Tranquila. No vivimos pegados al teléfono. Deberías comprenderlo bien porque hay veces que mi marido te llama durante varios días seguidos para hablar con su hijo y tú no le coges el teléfono. A lo mejor tenías diarrea y no podías contestar, no?
6. El aire que respiramos, el agua que bebemos, es el mismo que el tuyo. Por tanto, no tienes razones fundadas para argumentar que tu hijo se pone malo con nosotros porque no le cuidamos bien. Los niños, siento comunicarte esto, se resfrían a veces. Corren, sudan, no se quieren poner el abrigo. Pero no le provocamos el resfriado bañándole en agua fría o dejando que duerma en el jardín. Además, si el niño pasa 5 días contigo y 2 con el padre, ¿dónde es más probable que se haya resfriado? Seguramente en el cole.
7. Tu hijo tiene hermanos que son mis hijos. En otras palabras, tu hijo y mis hijos son hermanos (concretamente de padre). Sé que te cuesta entenderlo, pero son HERMANOS. No le des más vueltas ni busques nuevas definiciones, del tipo sólo son medio-hermanos, ve a la RAE y revisa el término (.m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre). Y así será para el resto de la vida. Menospreciar la relación de tu hijo con sus hermanos no dice nada bueno de ti. Tú misma tienes hermanos y sabes lo importante que es tener alguien en la vida que te acompañe siempre. Si no quieres fomentar la relación entre hermanos, al menos, no trates de destruirla.
8. Educar en igualdad es muy muy difícil. Te puedo asegurar que tratar por igual a todos los niños de mi casa, sean hijos biológicos o no, es una prioridad en nuestra familia. No sólo para mí si no para mis padres, hermanos, amigos y demás familia extensa. Si superas el esfuerzo y cariño que hay detrás de cada cosa que hago con y para tu hijo...
9. No me machaques por cada cosa que hago o no hago. Seguro que a ti alguna vez te ha vencido la pereza tras un día de trabajo y has hecho una simple pasta con tomate para cenar o le has permitido tomar chocolate un día de diario. Seguramente alguna vez te has olvidado de meter un par de calcetines blancos en la mochila de gimnasia (bueno, basado en la evidencia empírica, podría incluso decir que muchas veces) y nadie te ha acusado de mala madre, no? ¿Por qué lo haces tú con nosotros? No somos perfectos, pero tú tampoco. Si ser madre te hizo infalible me tienes que contar el secreto, porque yo también soy madre y me equivoco muchas veces.
10. Te agradezco todo el protagonismo que me das en tu vida, pero de verdad que no me hace falta. No hables de mí con las vecinas, las mamás del cole, no me pongas como causante de todo (ni malo ni bueno), ni me des tanta importancia. No lo merezco, en serio. Tan sólo vivo mi vida. Además, y sin ánimo de ofender, tú no eres tan importante para mí.
Mi mayor deseo es que algún día te enamores, te enamores de verdad, de otro hombre con hijos y la progenitora y ex sea igualita que tú! Ya verás lo que te esperaJ

