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11 de junio de 2014

Un cuento de hipocresía: custodia compartida por vacaciones




Se acercan las vacaciones escolares y para los niños de padres separados, aunque la custodia sea monoparental (en su gran mayoría a favor de la madre), empieza el período de custodia compartida.

Los Juzgados argumentan todo tipo de cosas para otorgar la custodia a la madre en sus sentencias y luego, en vacaciones ofrecen tiempos igualitarios para ambos padres. Es decir, durante dos meses se ejerce de facto una custodia compartida.

Parece que los papás durante los meses de julio y agosto se vuelven, de repente, capaces de cuidar, amar y proteger a sus hijos mientras que el resto de los meses se les considera meros visitadores. Por arte de magia son capaces de convivir con sus hijos durante un mes o quince días alternos y los pequeños parecen sobrevivir felices a este horror que implica vivir con los padres y la familia paterna.

Debe ser el sol, que les pone un sé qué y se vuelven padres de la noche a la mañana.

Hay muchos PADRES pidiendo la custodia compartida en este país que se sienten traicionados por la Justicia, defraudados por la manera torticera en que sus exparejas usan a sus hijos como si fueran propiedades inmobiliarias, que esperan días y semanas para poder pasar un rato tranquilos con sus pequeños. A esos padres se les considera "incapaces, "no aptos", "no válidos" para tener una custodia compartida. Sin embargo, en vacaciones los Juzgados consideran que ¡¡blufff!!: el incapaz es capaz en julio o agosto (y de manera alterna)! :)

Las mamás tan buenas ellas y sacrificadas por el bienestar de sus hijos reclaman pensiones increíbles para que a sus retoños no les falte de nada… que no lo hacen por ellas, no, no, si no por el bienestar del menor. Entonces, señoras, ¿por qué siguen llenando el cesto con la pensión durante el mes que no tienen a su hijo y ese hijo está gastando en casa de su padre? ¿Alguna de ustedes ha planteado al Juez que un mes en verano, ya que su hijo está con su padre, usted no quiere recibir pensión?

Me temo que no. Me temo que la hipocresía y la doble moral funciona muy bien en esto de cuidar a los hijos, y no firmar la custodia compartida, y ser una madre coraje que lo quiere todo para sus chiquitines.

Os podría contar el caso de una de esas madres coraje que teniendo una pensión más cuantiosa que el salario de muchas familias enteras ha solicitado al Juez que el importe del colegio privado y comedor que paga el padre religiosamente durante el periodo escolar lo reciba ella directamente durante los meses de verano ya que no hay colegio esos meses. Si esos gastos son escolares, ¿cómo alguien puede sentir que tiene el derecho de recibir ese dinero para irse de vacaciones? ¿Pero qué tipo de moral tienen esas personas?

Bueno, lo dejo aquí porque la mediocridad de alguna gente me pone mala.

¡Feliz verano con custodia compartida!

26 de noviembre de 2012

La madre coraje: "Porque yo lo valgo"

La madre coraje se pasa el día recordándole al mundo que es madre, y que no es una madre cualquiera, es la mejor madre del mundo.

La madre coraje se jacta de renunciar a su vida por la crianza de los pequeños, pero no deja de ir a la piscina ni a clase de pilates porque es crucial para sus glúteos. La madre coraje trabaja a tiempo parcial porque lo más importante es poder pasar tiempo con sus hijos, pero nunca renuncia a una buena siesta mientras la cuidadora o el padre van a buscar a los niños al cole.

La madre coraje no descuida un detalle y quiere que sus niños hagan las actividades extraescolares más adecuadas. La madre coraje tiene energía ilimitada para dar discursos y escribir largos emails sobre las bondades del deporte para el desarrollo de los churumbeles o de la importancia de la música para la disciplina y la atención. Pero la madre coraje no tiene tiempo, ni dedicación ni disciplina para llevar a los peques a la clase de ballet, de tenis o de piano. Lo delega al padre, casi siempre, o a la cuidadora, si tiene la suerte de poder pagarla.

La madre coraje tiene siempre una queja, una palabra de desprecio o un comentario hiriente si la falda del uniforme no está bien planchada o si la camiseta tiene una mancha de tomate mal lavada.  La madre coraje no plancha ni lava la ropa, para ello tiene siempre alguien que lo haga y, por supuesto, para echarle una buena bronca si las cosas no están a su gusto.

La madre coraje hace sentir culpable a sus retoños por querer a otros, ya sea el propio padre de las criaturas, la seño del cole, la cuidadora, o la dentista. La madre coraje se sabe la mejor y no acepta competencia.

La madre coraje ve a sus hijos como los mejores, los más altos, más monos, más aplicados, más sociables y lo dice. Comparte las maravillas de sus hijos con quien esté dispuesto a escuchar. Siempre encuentra un buen momento a la salida del colegio, en la parada del bus o en un cumpleaños, para recitar qué buen trabajo hace como madre. La madre coraje no ve una mala nota ni un mal comportamiento. Siempre responsabiliza  de aquello que no le gusta - ya sea que la cría se muerde las uñas, o que no presta atención en clase – a otro que le pilla de paso. La madre coraje no conoce la auto-crítica, las cosas son culpa del padre, del profesor, de la limpiadora o de la pobre vecina del quinto.

La madre coraje tampoco ve que hay padres, que hay otras madres, otras vidas, otras formas de crianza. La madre coraje es fiel al anuncio de L'Oreal París "Porque yo lo valgo" (al fin y al cabo ha crecido con él y comparten edad).  

¡Las madres corajes, que me perdone Belén Esteban, son insoportables!


Este post es mi pequeña colaboración a un blog muy divertido http://hijanohaymasqueuna.blogspot.be/ que suelo seguir. Cada lunes Flor incluye con gracia e ironía un "modelo de madre". Como ella misma afirma son modelos puristas y exagerados y no tratan de ofender a nadie. A mí me apetecía contar este modelo de madre con la que me encuentro a menudo y tenía ganas de caricaturizarlo.