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18 de noviembre de 2013

Colecho "interruptus"



Antes de vivir con la peque y de tener mis niños no tenía ni idea de qué era el colecho. He de admitir que ni siquiera había oído la palabra.
Para aquellos que no están puestos en los términos de los “conhijos” os lo cuento muy fácilmente. Es la práctica en la que los bebés y niños duermen con uno o con los dos padres. En algunas partes del mundo es bastante habitual y en nuestro país parece que se ha abierto un debate sobre las bondades e inconvenientes de esta práctica. Hay opiniones para todo, tantas como formas de crianza.
Yo la verdad es que lo tengo claro y no me da miedo quedar como una mami poco moderna. Los niños deben dormir en su propio espacio, en su habitación y en su camita. He leído bastante sobre el tema (autores pro y contra) y, además, tengo la evidencia empírica de mis propios niños.
En mi humilde opinión, si enseñas a los niños desde el principio que deben dormir en su cama y que no pasa nada porque estén solitos en su habitación  a oscuras (o en semioscuridad), simplemente no pasa nada. Mis hijos han aceptado este hecho desde que se “independizaron” a su habitación (ahora compartida por ambos) con 6 mesecitos. Aprendieron a estar seguros y dormir sin lloros, sin traumas. Aprendieron que los queremos muchísimo y que esa es su hora de sueño. Aprendieron que aunque mama y papá no estén en su habitación sino en el salón viendo la tele, leyendo, o haciendo cualquier otra cosa, no están solos. Y que estaremos ahí en cuanto nos llamen.
Mis hijos son una maravilla durmiendo. Y son felices. Y se sienten seguros. Y nosotros podemos hacer algo de vida de pareja, podemos disfrutar de nuestra cama, de nuestra intimidad y nuestro espacio. No voy a decir que es igual que cuando no teníamos niños, pero desde luego es mucho mejor que cuando los bebés dormían en nuestra habitación.
Esto ha permitido que mis peques se hayan quedado a dormir en casa de sus abuelos sin ningún problema mientras nosotros estábamos de viaje o algún que otro día con la babysitter mientas nosotros disfrutábamos de una teatro o un concierto. Para mí es una “win-win situation".
Mis niños saben dormir. Y dicho así parece poco, pero los papis y mamis cuyos hijo no duermen bien saben que el sueño es una de las cuestiones más importantes y que un hijo no duerma bien puede desquiciar a toda la familia.
Además, ¿habéis dormido alguna vez con niños? Os puedo decir que lejos de ser una imagen bucólica como las que nos venden las pelis es un auténtico martirio!!!
Echad un vistazo a este dibujo y decidme si no os sentís identificadosJ



El caso de “la peque” es curioso. Durante los cuatro años que convivo con ella siempre ha dormido en su cama. Ella tiene una habitación para ella sola y nunca ha tenido problemas para dormir. De hecho nunca ha dormido con nosotros, ni con su padre cuando yo no estoy ni comigo cuando su padre no está (cosa que ha ocurrido en escasísimas ocasiones). Duerme bien en hoteles, en casa de mis padres, en todas partes. Al menos cuando está con nosotros.
Lo que me asombra e incluso nos preocupa un poquito (y aquí meto a su padre porque a él también le tiene algo preocupado) es que cuando está con su madre es distinto. Entre semana lleva ya años durmiendo con su madre una parte importante de las noches. Es lo que yo llamo colecho interruptus.
No es que la madre de "la peque" sea una creyente del colecho, sino que empezó a ponerla en su cama porque, según ella, le daba calma y amor y acabó haciendo de esta práctica una costumbre que aún continua. Según “la peque” su madre lo hace porque la quiere mucho (¿y nosotros no la queremos porque duerme en su habitación?) y porque su cama en la otra casa, dice, que es pequeña e incómoda. Bueno, esos son sus argumentos y lo que nos llega a nosotros a través de “su versión” .
El caso es que su madre vincula amor, cuidado, preocupación a dormir juntas. Y claro pues a una niña de ocho años le encanta dormir junto a su mami.
Supongo que no tiene nada de malo si se realiza de manera coherente pero el tema es que en esta historia hay alguien más. El “novio de mama”. Cuando él está en casa, pues se acabó el colecho. La peque vuelve a su camita y su mami se va a dormir con su novio. Y aquí veo yo el problema. Ya pasó lo mismo con el novio anterior y “la peque” no quería que fuera a casa de madre mucho porque, claro, cambiaba su rutina… y le quitaba a su madre por la noche!!!!. “La peque” nunca aceptó del todo a ese novio. No podría afirmar que la razón fue el colecho interruptus, pero tengo claro que no ayudó a integrarle en la familia.
Ahora vuelve  a pasar lo mismo. “Si el novio de mama no está duermo con mi mami, si viene el novio, pues me voy a mi cuarto”. Si su madre vincula amor y colecho, ¿qué siente una niña cuando la mandas a su cama porque la tuya está ocupada? ¿siente que no la quieres? ¿siente que este novio le quita su espacio? ¿le da igual? ¿lo entiende? Yo no lo sé, pero me temo que debe doler. A mí, desde luego, me dolería.
“Colecho sí o colecho no” no es el debate, como siempre, el tema es coherencia si o coherencia no.