"Ha muerto papá". Esto es lo que tuvo que decir ayer una querida amiga y compañera a su hijo de cuatro años. Su padre era joven, divertido, tierno y cariñoso, hacía animalitos con servilletas de bar conquistando el corazón de niños y mayores.
Tenía cáncer y nunca llego a ver la obra de fin de curso que su pequeño preparaba en el cole. Su otra hija tiene tres meses y ni siquiera tendrá el recuerdo de su papi.
Su novia de siempre, madre de sus hijos, compañera inseparable en la salud y en la enfermedad, se queda sola con los dos niños. Cómo afrontar una situación así? Qué se le cuenta a niños tan pequeños sobre la enfermedad, sobre la muerte?
Han hablado con familiares y amigos. "Dile que su papi se ha ido de viaje, ya se acostumbrará a la ausencia"; "Cuéntale que su padre le mira desde el cielo"; " No le digas nada, al menos hasta que te pregunte". Pero los especialistas les aconsejaron que debían afrontar la realidad y ser honestos con los niños. Los niños son pequeños, pero no son bobos y se dan cuenta de las cosas.
Su padre era un tipo valiente y decidió que su hijo no viviría una farsa. Vivió su muerte como vivió su vida. Con valentía y arrojo. Se despidió de su pequeño, "papá está enfermo y se va a morir". Le explicó lo mucho que le quería y la pena tan grande que sentía por no poder compartir con él las cosas maravillosas que la vida le preparaba. Su hijo lloró, aún llora. No entiende todo lo que la muerte le quita pero no tiene dudas sobre el amor que su padre les tiene.
Hay que llorar la pérdida, hay que sufrir el duelo. Pero sólo con la verdad se puede afrontar la vida y superar la muerte.
No sé si yo hubiera sido tan valiente. Y tú, qué hubieras hecho?
Este post es para ti, amigo! Gracias por demostrarnos hasta el final la importancia de la honestidad, la ternura y la coherencia.
