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7 de diciembre de 2012

Lo absurdo de mis preocupaciones

Últimamente hay muchos días en los que me levanto pensando que la vida se nos ha complicado, que es cansado seguir adelante, sin saber si merece la pena el esfuerzo, con el cuerpo pesado arrastrando embarazo y noches de insomnio. Líos con juicios, peleas estúpidas con la madre "de la peque" sobre si la ropa llega más o menos limpia, peticiones banales sobre incremento de pensiones. Demasiadas discusiones sobre lo absurdo.

Hoy, como las noches anteriores, he dormido poco y mal. Es un día de puente para muchos pero yo trabajo. Me acaban de hacer una eco doppler de las 20 semanas y confirmamos que nuestro peque está sano, que tiene todas sus cositas y que crece como debe ser. He besado a mi marido en la puerta del médico. Se va con las niñas a una exposición, yo a la oficina. Estamos felices.

He llegado tarde a la oficina y la secretaria ya ha preguntado por mí. Me conecto al email y encuentro un video que me manda mi padre. Si llegara de otra persona creo que lo borraría sin más. Ya voy tarde. Pero viene de mi padre y sólo por eso dedico un tiempo a verlo.

Aquí os lo dejo. No os digo más. Merece la pena verlo hasta el final. Es amor con mayúsculas.

http://www.youtube.com/embed/P8S23MvzyH4?rel=0

Qué absurdas suelen ser nuestras preocupaciones. A veces hace falta que alguien te recuerde que somos muy afortunados. Yo lo soy, sólo que  a veces pierdo la perspectiva y me enredo en los detalles. Tengo que cambiar el enfoque, tengo todas las razones para ser muy feliz. Vivir sin tanto estrés y agobios está en nuestras manos.

4 de junio de 2012

Adiós tristeza

Hoy estoy triste. Me dormí triste, soñé triste y me levanté triste. He conducido al trabajo sin ganas y me he puesto delante del ordenador estéril, vacía, sin poder aportar nada a mi trabajo.

He entrado en el blog y he visto un comentario de alguien que, simplemente, vive historias parecidas. Quiere a hijos que no son suyos.  Habla orgullosa de su familia "no convencional". 

Y he sonreído.

En ese momento recibo un email de una gran amiga que me envía un abrazo virtual, tierno y cálido, desde la distancia. Intuye que hoy lo necesito.

Y he sonreído.

Mi familia, tal cual es, me hace feliz. Querer a "la peque" me resulta fácil, natural, espontáneo. Lo siento si su madre no entiende qué significa QUERER en letras mayúsculas. Si necesita ver fantasmas donde no los hay, si vive frustrada y no sabe valorar lo que tiene.

Ya he consultado con psicólogos, trabajadores sociales, familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Amar engrandece y no hay que sentirse culpable.

Así que yo hoy, ahora, empiezo a dejar a un lado la tristeza y cruzo los dedos para que el Señor Juez, cuando tenga a bien leer nuestro caso, sea justo. Tan sólo pido eso.



PD: Hoy os dejo una canción de Sabina (cantada con Serrat) que siempe me pone las pilas! Ponedla muy alto y cantádla!!!!!!!!!!!!!



25 de abril de 2012

Valentía



"Ha muerto papá". Esto es lo que tuvo que decir ayer una querida amiga y compañera a su hijo de cuatro años. Su padre era joven, divertido, tierno y cariñoso, hacía animalitos con servilletas de bar conquistando el corazón de niños y mayores.

Tenía cáncer y nunca llego a ver la obra de fin de curso que su pequeño preparaba en el cole. Su otra hija tiene tres meses y ni siquiera tendrá el recuerdo de su papi.

Su novia de siempre, madre de sus hijos, compañera inseparable en la salud y en la enfermedad, se queda sola con los dos niños. Cómo afrontar una situación así? Qué se le cuenta a niños tan pequeños sobre la enfermedad, sobre la muerte?

Han  hablado con familiares y amigos. "Dile que su papi se ha ido de viaje, ya se acostumbrará a la ausencia"; "Cuéntale que su padre le mira desde el cielo"; " No le digas nada, al menos hasta que te  pregunte". Pero los especialistas les aconsejaron que debían afrontar la realidad y ser honestos con los niños. Los niños son pequeños, pero no son bobos y se dan cuenta de las cosas.

Su padre era un tipo valiente y decidió que su hijo no viviría una farsa. Vivió su muerte como vivió su vida. Con valentía y arrojo. Se despidió de su pequeño, "papá está enfermo y se va a morir". Le explicó lo mucho que le quería y la pena tan grande que sentía por no poder compartir con él las cosas maravillosas que la vida le preparaba. Su hijo lloró, aún llora. No entiende todo lo que la muerte le quita pero no tiene dudas sobre el amor que su padre les tiene.

Hay que llorar la pérdida, hay que sufrir el duelo. Pero sólo con la verdad se puede afrontar la vida y superar la muerte.

No sé si yo hubiera sido tan valiente. Y tú, qué hubieras hecho?

Este post es para ti, amigo! Gracias por demostrarnos hasta el final la importancia de la honestidad, la ternura y la coherencia.

20 de abril de 2012

Consulte a su medico o farmacéutico


Ayer estuve de nuevo en el pediatra con la bebé. Nada grave, ya se sabe, cosas de niños. El típico catarro primaveral de niña de guardería. Me resistía a llevarla al pediatra. Desde que nació ya he perdido la cuenta de cuántas veces hemos ido al médico. Y eso que es una niña sana, que come bien y siempre está de buen humor! Pero entre las visitas de las que llaman "de niño sano", las vacunas, las dermatitis, alergias, conjuntivitis, toses y mocos… Mi marido se ríe y dice que le vergüenza ir otra vez…que la final soy la típica mamá pesada que durante años he dicho que no sería… Él es más de "dale flumil" y listo!

Vale, lo acepto soy una mamá pesada, pero es que mi pobre bebé tiene mucha tos y unos mocos terribles….y no duerme…y claro si no duerme ella tampoco duermo yo… y ya llevamos tres noches así…

(Hay que decir que mi querido marido lleva toda la semana fuera de la ciudad por trabajo. Pobrecito, nos echa tanto de menos…qué penita me da…duerme bien, tiene tiempo para tomar una cervecita al acabar el día… con lo que le gustaría estar aspirando moquitos con este aparato infernal).

No soy tan fuerte como pensaba y la insistencia de mi madre pesa como una losa. "Mira, que te lo digo otra vez, y no es por insistir, pero yo la llevaría al pediatra", "que se le va a agarrar al pecho y luego es peor", "tú escucha a tu madre que tiene más experiencia"…

Además no me gusta medicar al bebé así, sin más, bajo mi criterio. Y es que yo no tengo criterio, soy madre primeriza y no calculo bien la intensidad de la tos, ni la dimensión verdosa de los mocos de mi hija.

Al final cedí a la presión y me planté de nuevo en le pediatra.

Efectivamente la cosa no revestía mayores problemas y casi tuve la impresión que el médico me decía que para esto no hace falta venir.

Diagnóstico: catarro de vías altas.
Tratamiento: flumil (cuando lo dijo en mi mente veía a mi marido reírse y decirme: "ves, te podías haber ahorrado un viaje") y una gotitas para evitar la tos nocturna.

Como de flumil tenemos reservas para los próximos diez años (su padre se lo enchufa "la peque" en cuanto tiene la ocasión), bajo a la farmacia presurosa a comprar las gotitas. Al menos el médico le ha mandado algo que antes no sabíamos. "Menos mal que he ido" pienso ingenua de mí. 

Como soy una cumplidora de normas, nadie se extrañará si confieso que soy de las que se leen los prospectos. No sé para qué, la verdad. Debe ser porque tengo una hermana farmacéutica y valoro su trabajo y sus años de estudio hasta la madrugada.

Leo claramente que la gotas no se deben administrar a menores de 2 años. Y entonces, qué hago? Pues consulto con mi farmacéutico (como nos dice el anuncio), es decir, en mi caso, llamo a mi hermana. Le cuento la discrepancia y me dice "ya, pasa a veces, si lo dice el médico.."

Y yo continúo "si lo dice el médico, qué?

"Pues eso, que le hagas caso a él"

"Entonces, paso de los prospectos?"

"Bueno mujer, yo no he dicho eso, siempre debes leerlos y seguir sus indicaciones"

Pues vaya confusión. Yo consulto a mi médico y a mi farmacéutico y se contradicen.

Al final, voy a optar por la automedicación, que es lo que dicen que no hay que hacer, pero que parece ser lo más razonable.

16 de abril de 2012

Benditas vacaciones



La pasada Semana Santa nos hemos ido de vacaciones los cuatro juntos. Vacaciones de verdad, nada de casa de los abuelos.

Qué puedo contar, he sobrevivido, que no es poco… eso sí, todavía hay ropa sucia y cansancio acumulados. Benditas vacaciones!!

Comenzaron las negociaciones entre los padres sobre a quién le corresponde estar con "la peque" y qué días hace ya meses. La madre de "la peque" ha convertido la queja en deporte nacional y  busca razones donde no las hay para desquiciarnos a todos. Claro!! Ella no tiene planes y no quiere que nadie disfrute, parece que se ahoga si los demás son felices.

Al final no podemos viajar hasta el jueves santo.

Bueno, cuatro días no es una semana, pero es mejor que nada. Después de algo de terapia, una buena dosis de optimismo y horas de yoga, me digo, que sí, que merece la pena irnos de jueves a domingo con dos niñas, la maxi-cosi, el carrito, los ositos de peluche asomando por la mochila y  las maletas a rebosar de ropa de todos los colores y tipos. La lluvia tampoco se ha puesto de nuestra parte, así que viajamos con paraguas, abrigos, bikinis, sandalias, calcetines de montaña, gorros, toallas de playa…vamos, hasta los topes!!

Un día de ida, otro de vuelta, una compañía low cost y una operación logística similar a la que deben llevar a cabo los ejércitos no me desalienta…dos días de paz, los cuatro juntos, lejos de nuestra rutina habitual bien lo valen…

Llegamos al aeropuerto para desgracia de muchos con todo nuestro despliegue de medios. Somos esos tras de los que nadie se quiere poner para hacer el check-in porque tardamos dos horas. Entre las varias maletas, el carrito del bebé y pasaportes con apellidos que no coinciden entre las niñas nos tiramos nuestra media horita delante del mostrador.

Más liberados ya procedemos al control de pasaportes…uff (primer suspiro de la mañana)!!! Esto si que es horrible, el ipad, el mechero, las monedas, los cinturones…vale, lo saco todo y ya está. Pero ahora llevamos el agua para el bibi, los potitos,…y la señorita de la seguridad no hace la vista gorda por nada… mujer que estamos agobiados y llevamos dos niñas!!! Pues nada. Que hay que desmontar todo y pasarlo por el escáner.

Yo voy a la cabeza del grupo, mi marido al final, cerrando el grupo, como el coche escoba en las carreras de bicis, cuidando que no nos dejemos nada ni nadie perdido por ahí.

Primero paso yo, luego vuelvo a recoger a la bebé. Luego pasamos las dos juntas. Ufff (ya voy por el segundo suspiro de la mañana) y todavía queda la mitad de la familia…la cola comienza a espesarse y la señorita del control sigue cumpliendo las normas a rajatabla. Para suavizar algo la cosa se dirige a "la peque" y le dice: "y ahora bonita pasas tú con tu madre".

Menuda ocurrencia. No sabe la pobre que en lugar de agilizar el proceso lo va a dilatar!!! "La peque", tranquila pero determinada, le dice" ya, pero es que ella no es mi madre"…

"Uyy, pues perdona" dice mirándome a mí.

"Nada, nada, mujer, no se ruborice que no pasa nada", contesto ligera yo. No es la primera vez que nos pasa y ya estoy acostumbrada.  Tampoco tenemos que explicarle a todo el mundo nuestras tribulaciones familiares, no?

Cojo a "la peque" de la mano con una sonrisa y cruzamos el arco de seguridad. Pasamos las tres juntas y esperamos a papá al otro lado (que el pobre está ya sudando y sigue intentando plegar el carrito).

Ya queda menos para llegar…pero qué digo, si aún no hemos llegado ni a la puerta de embarque... se me cruza un pensamiento: debería darme la vuelta y volver a casa?

Nos subimos al avión. Despegamos. "La peque" no tiene ipad, ni juegos, ni libros, mira por la ventana las nubes blancas y negras que dejamos atrás. Aún está encendida la señal de prohibido desabrocharse los cinturones.

Nos mira y dice "me gustaría tener una mamá y un papá corrientes"…

Estamos atrapados, no hay escapatoria, hay que afrontar la conversación.

Su padre le dice: "cariño, qué es ser corriente?"

"Pues eso" contesta ella "que os queráis"

Su padre continúa "nosotros nos queremos" (dice mirándome a mí)

"Ya pero lo que yo digo es que tú y mamá os queráis"….


Uff (tercer suspiro de la mañana) y yo que pensaba que serían unos días fáciles….

12 de abril de 2012

Es un chico normal, qué raro, no?


Hace ya unas semanas que mi amiga del alma (una de esas amigas que están siempre ahí aunque no las veas y que tuve la suerte de encontrar en la multitud de la vida universitaria) me dice por teléfono: "pues eso… que somos pareja, bueno, que salimos… bueno que no sé cómo decirlo porque hace ya mucho tiempo que no me pasaba…".

Para poneros en antecedentes os diré que Eva siempre vive intensamente, quiere mucho y quiere pronto, a veces demasiado. Tuvo un hijo con un hombre que nunca se ocupó de ella, tampoco de su bebé. Tan sólo desapareció al saber del embarazo y ya está. Hace ya más de tres años de esto y Eva siguió para adelante con dignidad, valentía y alegría.

Ray nunca ha recibido de su padre una pensión alimenticia, ni una llamada por su cumple, ni un regalito por navidad, ni nada de nada… Gracias a este tipo de hombres innombrables el resto de padres, buenos padres, tienen que vivir bajo la presión de tener que demostrar día tras día y hora tras hora que no van a desaparecer, que quieren a sus hijos, que son responsables… algo que se nos presupone a la madres tan sólo por parir…pero este es otro tema y no me quiero desviar.

Ser mujer de treinta y tantos con un hijo pequeño no debería ser un problema para encontrar pareja, pero a veces lo es. Los hombres se sienten abrumados, superados, desatendidos, y no sé que otro montón de cosas y no son capaces de comprometerse con una situación así. Pero tras años de soledad compartida a medias con hombres que van y vienen y se inventan excusas de lo más divertidas y variopintas (a uno le surgió un negocio en México de un día para otro y ya no volvió, otro le contó una milonga sobre que no es su momento para salir con alguien y salió a los pocos días con su compañera de trabajo, y cosas así), por fin aparece Saúl.

"Es normal", me dice Eva. "me llama cuando dice que va a llamarme, salimos a merendar con Ray, vemos una peli… es raro, no?".

Y es que lo normal se convierte en raro cuando estás acostumbrada a promesas incumplidas.

Ahora pasan tiempo los tres juntos. Se están acostumbrando a la nueva vida. Todos tienen que aprender. Todos tienen que adaptarse. Todos tienen que abrir su corazón y compartir. Y en eso están.

Saúl tendrá que mimar a su chica y a su hijo, cuidar que no se les resfríe el corazón, poner velitas para una cena a dos, ver pelis de Disney, jugar al tragabolas (yo les regalé este clásico de los juguetes y a Ray le encanta), y meter en el carrito de la compra los phoskitos que hace ya décadas que no compra. Tiene que ganarse un papel en la vida de Eva y Ray. Con Eva parece que lo está haciendo bien porque la tiene "en el bote". Y con Ray tiene que lidiar, y tendrá por mucho años me temo, con cuestiones anecdóticas y cuestiones de principios: si le ayudo con los deberes o me limito a jugar al fútbol en el parque; si le enseño a poner la mesa o mejor dejo que sea su madre quien ponga las reglas; y un largo etcétera.

Desde mi experiencia creo que para que salga bien no vale mirar desde la barrera, hay que involucrarse y ganarse un papel con los hijos de tu pareja. Sin imposiciones y con mucho cariño, con diálogo y juegos. Pero hay que estar presente.

Y ahí Eva tendrá, si quiere, que darle un hueco. Eva tendrá que aprender a compartir a su hijo, a aceptar que sus macarrones con tomate ya no sean los mejores del mundo, a que prefiera jugar con Saúl a los coches de carrera. Para Eva también es una lección de amor.

Para Ray…bueno Ray es aún muy pequeño y ya nos irá demostrando a todos cómo asume la nueva situación. Pero conozco su corazoncito y estoy segura que sabrá querer y ser querido. Que ve la sonrisa de su mami e intuye la felicidad en su piel y que comprende que tres es un número mucho mejor que dos para jugar al parchis.

En fín, ya lo irán descubriendo. Y yo espero estar ahí para vivirlo con ellos.

23 de marzo de 2012

Ya sólo nos falta el perro


Era un día de diario, una de esas tardes en las que podemos disfrutar los cuatro juntos porque "la peque" pasa la tarde en casa, con su papi y con nosotras. Nada especial. Volvíamos del parque caminado como de costumbre. La bebé en su carrito a punto de quedarse dormida , "la peque" caminando despacio (como siempre), entreteniéndose con las hojas de los árboles y los perritos que nos cruzamos en nuestro camino, nosotros sonrientes y cogidos de la mano o del brazo (no recuerdo) aprovechando esos momentos tan simples pero importantes.

Y así, de repente, en esta tarde cualquiera, va "la peque" y suelta: "ya somos una familia, tenemos un papá, una mamá, una niña y un bebé" y tras una breve pausa dice "ya sólo nos falta el perro!!!". Nosotros nos miramos y no podemos evitar sonreír. Nos gusta eso de ser una familia, al fin y al cabo así es como nosotros nos sentimos. Pero es bonito que "la peque" también lo sepa y lo sienta. A mí me alegra el corazón y me sonríe el alma cuando dice estas cosas, pero como soy una mamá-madrastra moderna y no quería caer en intensidades impropias del momento yo continuo la conversación como si nada "sí, claro, y una tortuga, un canario y un hámster". Y ella, simpática como es, suelta: "vale, una hámster también me gusta".

Y así se acabó la conversación sobre la familia. Está claro que la intención de "la peque" no era hacer una reflexión sobre las familias modernas sino más bien quería intentar (de nuevo) que compremos un perrito (aunque por lo que parece se conformaría con un hámster), pero lo cierto es que la naturalidad con que habla de nosotros como familia me hace muy feliz. Ya sé que con su madre también tiene una familia y seguramente que a ella también le intenta sacar un perrito, pero eso no le resta importancia a nuestra familia.

Y yo me pregunto: Qué importancia tienen los lazos de sangre? Son necesarios para formar una familia? Por qué tanta insistencia de la madre de "la peque" en decirme que yo no soy familia para su hija? El concepto de familia ha evolucionado mucho (menos mal) y hay familias (como la nuestra) que esta formada por miembros que han llegado en momentos distintos del tiempo, que no tienen lazos sanguíneos pero que se quieren, se cuidan, se respetan y van al parque como el resto de las familias. Al final y al cabo, si compramos un perro el can se acabaría convirtiendo en un miembro más de la familia, no? Y estoy segura que ningún perro que encontremos tendrá lazos de sangre con ninguno de nosotros J . Yo tengo una familia preciosa y no voy a dejar que nadie diga lo contrario. No me importa la sangre, el amor que yo siento no distingue entre grupos sanguíneos!

22 de marzo de 2012

Érase una vez….


De niña me encantaban los cuentos de hadas. Cuando fui creciendo me di cuenta que muchos de los personajes presentes en estos cuentos no cuadraban mucho con los valores que yo quería para mi vida. Yo no era una princesa y tampoco lograba encontrar al príncipe azul… Lo que no podía suponer cuando era chica era que me tocaría jugar el personaje más malo, despiadado, huraño, envidioso y feo (siempre con una verruga en la cara !!): la MADRASTRA!!!

Y así fue y así es por el momento, me enamoré de un hombre maravilloso (lo más parecido al príncipe azul que he encontrado) que tiene una hija que ahora tiene unos 7 años. Y así, en unos pocos meses, pasé de ser soltera a convivir con un hombre y con su hija (más o menos la mitad de la semana, que es el tiempo que pasa "la peque" con su papi) y con el tiempo pasé a ser lo que se conoce como "madrastra".

Y qué significa ser madrastra?  Pues no sé si será culpa de los cuentos pero lo cierto es que en el imaginario colectivo las madrastras representan una especie de hechicera malvada que siempre busca hacer el mal. Y qué dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (http://www.rae.es/)? :

1. f. Mujer del padre respecto de los hijos llevados por este al matrimonio.
2. f. p. us. Cosa que incomoda o daña

Bueno, y qué, digo yo. También soy otro montón de cosas: mujer, amante, amiga, mamá de una bebé preciosa, trabajadora, hija, hermana, jugadora ocasional de padel, y un largo etc. Sin embargo, si algo siento que me define durante los últimos años es ser madrastra. Supongo que es porque es lo más complicado, lo que se escapa a mi control,  lo que me preocupa y hasta obsesiona… querer hacerlo bien, no asumir roles que no me corresponden, mantener el equilibrio entre los niños que son y no son hijos míos, evitar peleas interminables con mi marido a cuenta de su ex….

Este es mi cuento de hadas. La historia de una familia moderna, con valores actuales, sin princesas consentidas ni madrastras horrorosas. Y esto es lo que quiero compartir en este blog, en ocasiones con alegría y entre risas, en ocasiones con desazón e incluso angustia, en ocasiones a gritos… porque en la vida de una madrastra se pasa de la comedia romántica americana a la historia de terror más angustiosa en cuestión de días…

Seguro que por ahí hay un montón de mujeres estupendas que también son madrastras y que tampoco quieren ser "la mala del cuento", para ellas es este blog. Para ellas y para los padrastros, para las mamás separadas que también tienen que co-existir con una madrastra, para las parejas de las madrastras y padrastros. A ver si comprendiendo mejor a la otra parte logramos entendernos o, al menos, vivir en armonía. Por todos, pero, sobre todo, por los peques que viven en medio de todo esto.