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13 de marzo de 2014

Entre madres y madrastras (segunda parte)


 


Los 10 puntos que una madre debería saber sobre una madrastra

Parece que las madrastras siempre somos las malas del cuento, tanto si nos involucramos mucho con los peques que no son nuestros hijos (se nos acusa de que queremos hacerle sombra a la madre) como si no nos preocupamos “lo que deberíamos” (se nos acusa de aislar al niño).


Así que nuestro papel es complicadillo (por decirlo de alguna manera) y acabamos siendo criticadas sin “comerlo no beberlo”.
Con un toque de ironía pero con la idea de que las madres de los peques nos entiendan un poco más y así sean capaces de empatizar de alguna manera con nuestra situación y acercar posiciones, aquí les dejo 10 puntos de reflexión sobre cómo nosotras (las madrastras) vivimos nuestro lado en esto de la convivencia con los hijos de nuestra pareja:

1.Yo me enamoré de un hombre que tiene un hijo que es una prioridad en su vida. Desde entonces, ese niño (que es tu hijo) también es una prioridad en la mía, no puede ser de otra manera si quiero vivir feliz.

2. Yo no te elegí.  No tuve una relación contigo ni un hijo contigo. Tú tampoco me elegiste a mí. Pero aquí estamos. Vive y deja vivir sería más que suficiente. Estamos “condenadas” a coexistir pero tú no eres parte de mi casa y en mi casa se hacen las cosas como mi marido y yo acordamos. Tu opinión sobre mi rutina diaria no se te ha pedido. Trata los temas importantes con el padre de tu hijo y no me instrumentalices para crear conflicto. Yo no lo hago contigo.

3. El concepto de familia es algo más amplio que la mera consanguineidad. Vivir con un niño (aunque sea parcialmente), oírle reír y llorar, curarle las heridas, ver la tele, ir al parque, abrazarse, cenar juntos, jugar al parchís, …eso hace familia. Cuando tu hijo está en mi casa, es parte de mi familia. Es uno más. Así de sencillo. Deberías sentirte feliz porque a pesar de que no está siempre físicamente con nosotros es parte igual en nuestro concepto de familia. Se le quiere, cuida y respeta con todo el amor del mundo. Eso debería hacerte feliz. Si no es así es que tu egoísmo puede más que tú.

4. Yo no hago nada para molestarte ni para hacerte de menos. Lo que hago con tu pequeño forma parte de la vida normal y no compite contigo. Ayudarle con las tareas del cole cuando lo pide, echarle una mano con la coleta, cocinar lasaña (me sale muy buena, lo reconozco) no lo hago por ti. Lo hago por el niño.

5. Cuando llamas por teléfono a veces, simplemente, no podemos coger el móvil en ese instante. Nosotros, como supongo que comprendes, también nos duchamos, hacemos pis, vamos al cine y a veces ponemos la música alta. Por favor, no envíes 50 whatsapps al segundo porque llamaste hace un minuto y quieres - ahora mismo-  hablar con tu hijo. Te devolvemos la llamada en un ratito y ya está. Tranquila. No vivimos pegados al teléfono. Deberías comprenderlo bien porque hay veces que mi marido te llama durante varios días seguidos para hablar con su hijo y tú no le coges el teléfono. A lo mejor tenías diarrea y no podías contestar, no?

6. El aire que respiramos, el agua que bebemos, es el mismo que el tuyo. Por tanto, no tienes razones fundadas para argumentar que tu hijo se pone malo con nosotros porque no le cuidamos bien. Los niños, siento comunicarte esto, se resfrían a veces. Corren, sudan, no se quieren poner el abrigo. Pero no le provocamos el resfriado bañándole en agua fría o dejando que duerma en el jardín. Además, si el niño pasa 5 días contigo y 2 con el padre, ¿dónde es más probable que se haya resfriado? Seguramente en el cole.

7. Tu hijo tiene hermanos que son mis hijos. En otras palabras, tu hijo y mis hijos son hermanos (concretamente de padre). Sé que te cuesta entenderlo, pero son HERMANOS. No le des más vueltas ni busques nuevas definiciones, del tipo sólo son medio-hermanos, ve a la RAE y revisa el término (.m. y f. Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre). Y así será para el resto de la vida. Menospreciar la relación de tu hijo con sus hermanos no dice nada bueno de ti. Tú misma tienes hermanos y sabes lo importante que es tener alguien en la vida que te acompañe siempre. Si no quieres fomentar la relación entre hermanos, al menos, no trates de destruirla.

8. Educar en igualdad es muy muy difícil. Te puedo asegurar que tratar por igual a todos los niños de mi casa, sean hijos biológicos o no, es una prioridad en nuestra familia. No sólo para mí si no para mis padres, hermanos, amigos y demás familia extensa. Si superas el esfuerzo y cariño que hay detrás de cada cosa que hago con y para tu hijo...

9. No me machaques por cada cosa que hago o no hago. Seguro que a ti alguna vez te ha vencido la pereza tras un día de trabajo y has hecho una simple pasta con tomate para cenar o le has permitido tomar chocolate un día de diario. Seguramente alguna vez te has olvidado de meter un par de calcetines blancos en la mochila de gimnasia (bueno, basado en la evidencia empírica, podría incluso decir que muchas veces) y nadie te ha acusado de mala madre, no? ¿Por qué lo haces tú con nosotros? No somos perfectos, pero tú tampoco. Si ser madre te hizo infalible me tienes que contar el secreto, porque yo también soy madre y me equivoco muchas veces.

10. Te agradezco todo el protagonismo que me das en tu vida, pero de verdad que no me hace falta. No hables de mí con las vecinas, las mamás del cole, no me pongas como causante de todo (ni malo ni bueno), ni me des tanta importancia. No lo merezco, en serio. Tan sólo vivo mi vida. Además, y sin ánimo de ofender, tú no eres tan importante para mí.

Mi mayor deseo es que algún día te enamores, te enamores de verdad, de otro hombre con hijos y la progenitora y ex sea igualita que tú! Ya verás lo que te esperaJ

3 de enero de 2014

Recuérdame


Como siempre, “la peque” ha pasado la primera parte de las Navidades con su madre y la segunda con su padre. Esta vez de casa de su madre se trajo tres fotos que su madre le había dado para que se acordase de ella (aunque no creo que se pueda olvidar a una madre en ocho días y menos hablando casi a diario, pero bueno)
Has aquí todo, digamos, normal.
Son, concretamente, tres fotos, y lo que yo esperaba que me enseñara "la peque" eran tres fotos recientes, del último viaje a la nieve o del verano pasado (por poner un ejemplo). Pero que va. Una foto era del perro que tenían hace años (pasó a mejor vida el pobre), la segunda era un primer plano de ella (la señora madre) con unos diez años menos asomando bikini por la camiseta, y la tercera era una foto de madre e hija en la piscina de su casa cuando “la peque” parecía tener como un añito. Es decir, sacada seguramente por mi marido cuando aún eran una familia unida. Se ve incluso la vallita de protección de la piscina que mi marido puso para evitar caídas y sustos (vaya detalle en el que me fijo, no?).
Pues vaya…
Salen muy guapas y el perrito muy mono. Mi primera reacción ha sido poner su retrato en la puerta de la nevera agarrada con uno de los imanes que nos gusta coleccionar de los viajes. Así he podido mirarle a los ojos y preguntarle tranquilamente: “¿a qué se debe este detalle? Fotos que tenías por ahí sin más? algún mensajito entre líneas? mala leche….??
No me ha contestado, así que he optado por devolver las fotos a “la peque”.






26 de noviembre de 2012

La madre coraje: "Porque yo lo valgo"

La madre coraje se pasa el día recordándole al mundo que es madre, y que no es una madre cualquiera, es la mejor madre del mundo.

La madre coraje se jacta de renunciar a su vida por la crianza de los pequeños, pero no deja de ir a la piscina ni a clase de pilates porque es crucial para sus glúteos. La madre coraje trabaja a tiempo parcial porque lo más importante es poder pasar tiempo con sus hijos, pero nunca renuncia a una buena siesta mientras la cuidadora o el padre van a buscar a los niños al cole.

La madre coraje no descuida un detalle y quiere que sus niños hagan las actividades extraescolares más adecuadas. La madre coraje tiene energía ilimitada para dar discursos y escribir largos emails sobre las bondades del deporte para el desarrollo de los churumbeles o de la importancia de la música para la disciplina y la atención. Pero la madre coraje no tiene tiempo, ni dedicación ni disciplina para llevar a los peques a la clase de ballet, de tenis o de piano. Lo delega al padre, casi siempre, o a la cuidadora, si tiene la suerte de poder pagarla.

La madre coraje tiene siempre una queja, una palabra de desprecio o un comentario hiriente si la falda del uniforme no está bien planchada o si la camiseta tiene una mancha de tomate mal lavada.  La madre coraje no plancha ni lava la ropa, para ello tiene siempre alguien que lo haga y, por supuesto, para echarle una buena bronca si las cosas no están a su gusto.

La madre coraje hace sentir culpable a sus retoños por querer a otros, ya sea el propio padre de las criaturas, la seño del cole, la cuidadora, o la dentista. La madre coraje se sabe la mejor y no acepta competencia.

La madre coraje ve a sus hijos como los mejores, los más altos, más monos, más aplicados, más sociables y lo dice. Comparte las maravillas de sus hijos con quien esté dispuesto a escuchar. Siempre encuentra un buen momento a la salida del colegio, en la parada del bus o en un cumpleaños, para recitar qué buen trabajo hace como madre. La madre coraje no ve una mala nota ni un mal comportamiento. Siempre responsabiliza  de aquello que no le gusta - ya sea que la cría se muerde las uñas, o que no presta atención en clase – a otro que le pilla de paso. La madre coraje no conoce la auto-crítica, las cosas son culpa del padre, del profesor, de la limpiadora o de la pobre vecina del quinto.

La madre coraje tampoco ve que hay padres, que hay otras madres, otras vidas, otras formas de crianza. La madre coraje es fiel al anuncio de L'Oreal París "Porque yo lo valgo" (al fin y al cabo ha crecido con él y comparten edad).  

¡Las madres corajes, que me perdone Belén Esteban, son insoportables!


Este post es mi pequeña colaboración a un blog muy divertido http://hijanohaymasqueuna.blogspot.be/ que suelo seguir. Cada lunes Flor incluye con gracia e ironía un "modelo de madre". Como ella misma afirma son modelos puristas y exagerados y no tratan de ofender a nadie. A mí me apetecía contar este modelo de madre con la que me encuentro a menudo y tenía ganas de caricaturizarlo.